5 lecciones para aprender del Partido Pirata Alemán

Por Dulce Ramos (@WIkiRamos)

Como si gritaran ¡todos a bordo!, esta semana se ‘embarcaron’ en la política de Berlín. El Partido Pirata Alemán pasó en sólo seis años de ser un grupo sui generis, a arrasar en las elecciones locales de la capital del país.

¿Cómo despegaron en tan poco tiempo? ¿Es el triunfo de los ‘piratas’ una muestra de que a la política tradicional le va llegando la hora de saltar del barco?

Pocos partidos de ‘factura reciente’ pueden presumir el haber superado al que está en el poder de manera tan contundente. El Partido Pirata consiguió 9% de los votos y el Partido Democrático Liberal –en el Gobierno federal por una coalición con la Unión Demócrata Cristiana, de la Canciller Angela Merkel—sólo logró el 1.8%. La cifra permitirá al joven partido tener 15 diputados en el Parlamento berlinés.

Proponer una agenda nueva, voltear a ver a los jóvenes y aprovechar el desgaste de las instituciones, son algunos de los ejemplos que deja el éxito del Partido Pirata Alemán en Berlín y que replantean la vieja forma de hacer política. Simpatizantes de la agenda de los Partidos Pirata y activistas por los derechos de internet rescatan cinco lecciones a aplicar de la experiencia política en Berlín, aun con las enormes diferencias con México.

1. Aprovechar la ‘obsolescencia’ de los partidos

Si en México la palabra ‘política’ causa repelús y remite a una estructura impenetrable, en Europa no es muy distinto. El nacimiento del primer Partido Pirata en el mundo ocurrió en Suecia en 2006, justo cuando las instituciones tradicionales se pusieron en tela de juicio. Ese mismo año, otros países europeos se ‘contagiaron’ y emergieron como una opción para los más jóvenes.

“El Partido Pirata ha roto con una tradición. Toda la política está ‘secuestrada’ por los burócratas en distintas partes del mundo, como en México. Aquí, todos los partidos son ‘de la Revolución’, o ‘de la democracia’ y en realidad ni son revolucionarios, ni son demócratas”, apunta el bloguero especializado en temas de libertad de expresión y neutralidad de la red, Conrado Romo (@Conco02).

Coautor del blog Crítica Pura, el joven tapatío considera el haber aprovechado ese vacío para destacar en el escenario político, como el mayor acierto de los Partidos Pirata en Europa, pues en las elecciones locales del domingo pasado en Berlín, ya rindió fruto.

En 1989, el Partido Verde alemán tuvo un momento de irrupción similar e incluso, el fundador del primer partido Pirata en el mundo –el sueco Rick Falkvinge—ha llegado a encontrar similitudes con los partidos de los trabajadores; que revolucionaron la política a principios del siglo XX, con un discurso entonces novedoso.

Aunque para formar un partido político en México con posibilidades de contender se requiere un mínimo de 3 mil afiliados en cuando menos 20 entidades, los simpatizantes del Partido Pirata han logrado colar su agenda entre algunos políticos de partidos tradicionales como el senador perredista por Nayarit, Francisco Javier Castellón Fonseca.

En Alemania, sin embargo, el escenario es mucho más sencillo. Para poder sumarse a una contienda electoral y aparecer en una boleta, sólo hace falta el registro de dos personas.

2. Desempolvar la agenda política

Desde su nacimiento, el Partido Pirata ha apostado por una agenda clara a la que por años, las instituciones tradicionales ignoraron o trataron sólo de soslayo. Derechos de la era digital, transparencia, democratización de la información, privacidad de los usuarios de internet, neutralidad de la red. Todos ellos, conceptos que en su momento fueron ignoradas por los viejos partidos.

“No es ni siquiera que el Partido Pirata tenga una agenda contraria a los partidos comunes, sino que es absolutamente nueva”, señala Antonio Martínez Velázquez (@antoniomarvel), especialista en democracia y redes.

La apuesta, que ha funcionado en Alemania y en 2009 en el Parlamento Europeo, cuando el Partido Pirata logró hacerse con dos eurodiputados, ya tiene también atención en México.

El freno de Acta, o el  freno a nuevos impuestos a las telecomunicaciones con el movimiento #internetnecesario son muestras de los temas de los Partidos Pirata tienen ya relevancia en la política nacional.
Lo que también han desempolvado los Piratas son las estructuras partidistas. “Estos partidos tienden a organizarse de una manera mucho más horizontal y con eso incluso cambia el flujo de información”, señala.

3. Democratizar la información

¿Cuántos ciudadanos conocen el número de celular de un presidente de Partido?

Mientras que ese dato es usualmente tratado con sigilo, en  el Partido Pirata están acostumbrados hasta a publicarlo en sus páginas.

Compartir datos y hacerlos comprensibles para todos es otra de las claves del despegue electoral. La información, el gran tesoro de las instituciones tradicionales es también fundamental para el Partido Pirata; con la salvedad de que para ellos, entre más pública, accesible y fresca sea, mejor para los ciudadanos.

Las webs europeas vinculadas a los Partidos Piratas rebosan de bases de datos, gráficas, estudios y documentos vinculados a sus temas de interés. Un ejemplo es la propia página del partido en Alemania o la del fundador de los primeros Piratas; el sueco Rick Falkvinge.

“La apuesta de los Partidos Pirata no es la descarga gratuita de películas y música, sino todo un cambio de paradigma sobre el control de la información”, aclara Conrado Romo.

4. Aprovechar el bono demográfico

Todo aquel que tenga un interés en que internet esté libre de candados, que respalde el acceso a la información e incluso una interacción social más horizontal, es el elector clave para este partido. Y si encima es joven, más aún.

“México, a diferencia de Alemania o Suecia, tiene una población mucho más heterogénea y hay tantas problemáticas como individuos, pero aquí hay un grupo de personas interesados en estos temas”. El bloguero Conrado Romo menciona nuevamente los triunfos de los movimientos como #Internetnecesario o el freno al acta como movimientos que, si bien no son masivos, ejemplifican que sí hay un espacio de interés para esta agenda. Electores urbanos, de clase media a media alta y con acceso a la tecnología.

Además, considera, “la juventud mexicana puede volcarse a este tipo de problemáticas pues internet se ha vuelto fundamental en sus vidas para comunicarse, hacer tareas o informarse”.

Lejos de esperar que los triunfos de los Partidos Piratas sean masivos, al enfocarse a cierto elector, han hecho un ‘trabajo hormiga’ que ya tiene resultados tangibles en la representación política.

¿Se puede apostar a un debate centrado en la agenda digital cuando en México la juventud todavía sufre la falta de acceso a la educación o al empleo? Tanto Antonio Martínez como Conrado Romo coinciden en que es posible, pues en el País hay “ciudadanos bien informados en temas de libertad de expresión, derechos de las personas en la red, transparencia y libre flujo de información”.

5. Discutir en las redes sociales

Tal vez los partidos tradicionales estén apostando ya a la presencia en los medios sociales y en la red para penetrar, o (intentar) convencer. Es casi impensable ya que en las campañas políticas algún candidato quede fuera de Twitter, Facebook o YouTube.
La clave del éxito del Partido Pirata en las redes es que no sólo las utiliza para difundir sus propuestas, sino para generar conversaciones y debates reales con los ciudadanos.

“Todos los partidos recurren ya a las redes y está bien; pero al Partido Pirata lo diferencia el contenido. Cualquier político debería tomar apuntes de esto”, comenta Antonio Martínez.

El primer gran debate al que en México se puede dar cauce mediante las redes y que de hecho ya está ocurriendo, es la neutralidad de la red.

Tener un internet donde el contenido y las conexiones no se restrinjan es un tema ya de preocupación para el país. Como ejemplo está el seguimiento en la red –y posteriormente trasladado a los medios tradicionales—del caso de los dos usuarios de Twitter encarcelados en Veracruz por haber difundido en sus cuentas mensajes que, según el Gobierno estatal, alteraron el ‘orden público’.

 

Tomado de http://www.animalpolitico.com/2011/09/5-lecciones-para-aprender-del-partido-pirata-aleman/

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